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| En septiembre de 1950, la emisora Hjck, una empresa quijotesca cuya voluntad era ofrecerles a sus oyentes "el mundo en Bogotá", comenzó a emitir su programación eminentemente cultural, una verdadera hazaña por tratarse de una empresa privada sin ningún tipo de subvención estatal. A pesar de los cambios en los medios de comunicación, que han sacado casi por completo la cultura de la programación de las emisoras privadas, la Hjck no sólo ha resistido los embates de la economía de mercado, sino que también ha aprendido a adaptarse a los nuevos tiempos sin perder ni un ápice de la filosofía que la vio nacer.
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"Cartel Magazine" |
La Revista Oficial de: |
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CINE /
JULIO 2007
La "HJCK"
por Eddie Ferreira.
Recopilado para rendir homenaje
En septiembre de 1950, la emisora Hjck, una empresa quijotesca cuya voluntad era ofrecerles a sus oyentes "el mundo en Bogotá", comenzó a emitir su programación eminentemente cultural, una verdadera hazaña por tratarse de una empresa privada sin ningún tipo de subvención estatal. A pesar de los cambios en los medios de comunicación, que han sacado casi por completo la cultura de la programación de las emisoras privadas, la Hjck no sólo ha resistido los embates de la economía de mercado, sino que también ha aprendido a adaptarse a los nuevos tiempos sin perder ni un ápice de la filosofía que la vio nacer.
En 1981 cambió su frecuencia en AM que hacía difícil sintonizarla. Los melómanos de esos tiempos recuerdan cómo había que ajustar el dial con precisión milimétrica para que no se colara la señal de Radio Cordillera. Entonces pasó a FM, lo que le dio más potencia y pureza en el sonido.
En los últimos meses, además, decidió abrir una franja significativa a otras tendencias musicales, que la acercan en su tipo de programación a emisoras como Javeriana Estéreo o U.N. Radio, donde conviven sin ningún problema la llamada música clásica con las expresiones populares.
La nueva idea consiste en ampliar el concepto de lo 'clásico' más allá de Mozart y Beethoven. Mario Vargas Llosa escribió alguna vez que "clásico es aquello que tiene la capacidad de atravesar las épocas, renovándose sin tregua con la marcha de la historia". En ese sentido, ya pueden encontrar obras y artistas clásicos dentro de géneros que tienen más de medio siglo, como el jazz, la salsa, el rock, el tango y los boleros.
De hecho, no es la primera vez que la Hjck le apuesta al rock. Ya lo había hecho en la década de los 70 con espacios como Rock adulto y Ventana, en los que muchos bogotanos oyeron por primera vez los sonidos de bandas de rock progresivo británicas y europeas. Estos espacios estaban a cargo de especialistas como Édgar Restrepo Caro, Juan Valencia, Víctor Ogliastri y Germán Kessler. Luego la programación musical de la emisora volvió a ser estrictamente clásica y lo único que se salvó de aquella apertura de mediados de los 70 fue el emblemático programa de jazz de Roberto Rodríguez Silva.
El primer aviso de este nuevo cambio apareció en la revista Programas, que la emisora distribuía de manera gratuita a sus oyentes, en su edición de marzo de 2004. Allí su director, Álvaro Castaño Castillo, publicó un editorial en el cual recogía las voces y las quejas de los oyentes de radio más jóvenes. En palabras de Castaño, "la gente joven atropella tanto dentro como fuera de la emisora, y con la insatisfacción lógica que la caracteriza nos invita a hacer un replanteamiento de valores y estilos que antes nos parecían inamovibles".
Era cierto. En tiempos de la radio satelital, emisoras por Internet y apertura hacia las músicas del mundo como producto cultural de la globalización, la Hjck se había congelado en un esquema anticuado en el cual un locutor anunciaba solemne: "A continuación escucharemos..." o "acabamos de escuchar...", y los programas eran prolongadas tandas de música con nombres tan originales como El concierto de la mañana, El concierto de la tarde y El concierto de la noche. Si la emisora quería ser fiel a su consigna de "El mundo en Bogotá", debía, en verdad, abrirles ese mundo a sus oyentes.
Así es como, al llegar a sus 55 años esta semana, la emisora suena más joven que nunca. Álvaro Castaño había anunciado en aquel editorial que "el libreto desaparecerá como camisa de fuerza, opresora, para darles una respiración más libre a los temas", y lo ha cumplido. Los nuevos programas tienen un tono más informal y han aparecido nuevos formatos como la entrevista musicalizada o los espacios con participación directa del oyente. Para el futuro hay planes de establecer un 'chat' y hacer que la emisora suene en Internet. La gran lección de esta nueva etapa es que a la cultura también hay que aplicarle la máxima de Rimbaud que dice que "hay que ser absolutamente modernos".
Disfrute de la mejor emisora colombiana: http://www.hjck.com/
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Cartel Magazine
Official Magazine of Cine Joven.org
ISBN 0000-0000| New York | © 2007
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