Información
 
Cursos
 
Publicaciones
 
Eventos
Convenciones
DOWNLOADS
COSMOBIOLOGIA

Lección II de Elementos Básicos de Cosmobiología tal y como se la transmitió el Jñàni Diksha Sat Arhat Dr. David Ferriz Olivares, a su Discípulo, el Respetable Bháva Jñàpika Satya Gurú.

Jamás tendremos derechos reservados o prohibido reproducir las enseñanzas que presentamos. Pero, rogamos respetarlas, no sobrescribirlas ni darles absolutamente ningún costo. El Maestre Ferriz no les dio costo alguno, ni en forma de cursos (siempre dio cursos sin costo), ni en ninguna otra forma. Pedía no ser horoscopístas y llamaba a la horoscopía: “El nivel más bajo de la Cosmobiología.”

E. B. C. –Lección II Pág. 1

HISTORIA

(1)

INTRODUCCIÓN

Hacia el año 1000, la Ciencia era Árabe. Es la época en la cual Harkem II, Califa de Córdoba hace construir escuelas para que los niños pobres puedan ser instruidos gratuitamente. No se trataba de venir en ayuda solamente de aquellos de raza Mora, sino más bien de asistir al pueblo de cualquier raza o religión que fuese.

Así, España contaba con 27 nuevas Escuelas, mientras que en todo el resto de Europa los mismos eclesiásticos no sabían leer y escribir... Hubo igualmente la fundación de una biblioteca con 400.000 volúmenes. En fin, esa España Mora se convirtió en el país de las maravillas, las comarcas de los Misterios, del Saber y de las riquezas en todos los dominios. El Obispo Álvaro de Córdoba, se quejaba: “Mis correligionarios descuidan totalmente el Latín. Por el contrario, leen con avidez poemas y cuentos árabes...”

La tolerancia de los príncipes árabes es legendaria; ellos tenían un profundo respeto de todas las otras religiones, dado lo cual se vio rápidamente la influencia de su civilización sobre toda Europa. La Universidad de Córdoba no estaba abierta solamente a los musulmanes y a los miembros de los partidos del Imperio Islámico, sino a todos, ya fueran judíos o cristianos.

Los árabes adoptaron el sistema de numeración hindú, incluyendo el cero que los babilonios habían utilizado también. Es así que nuestras cifras que nosotros llamamos cifras “árabes” (para diferenciarlas de las cifras “romanas”), fueron introducidas por el monje Gerbert (quien estudió en Córdoba, pero fue seguramente iniciado en los Colegios Esotéricos).

Pastorcillo de Auvernia, a mediados del siglo X, fue advertido por el sabio Abad Clemente y muy rápidamente se hizo monaguillo en Aurillac; no quedó allí mucho tiempo y no solamente se escapó del Convento, sino que aún dejó Francia para ir a España y más tarde a Roma; después en 972, enseñó en Reims donde durante una decena de años trabajó mucho las matemáticas y escribió igualmente. Parecía querer instalarse entonces en Francia y tomó aún parte en diversos movimientos, ayudando también a Otón III a subir al trono; es por eso que fue grandemente gratificado y se le nombró Arzobispo de Reims. Accedió en fin, en 999 a la Santa Sede, bajo el nombre de Silvestre II (se le llama a menudo el Papa–Mago). Se dice que él habría inventado un reloj a ruedas (997), pero lo que es cierto es que ha dado numerosas obras de alquimia, de astrología y de magia.

Otro nombre importante en astrología es el de Regiomontanus, que es en Latín la traducción del lugar de origen de Johannes Muller, nacido en Fraconia, Konigsburgo (en latín Regio–montanus).

-286-

El Magister Purbach tomó en 1454, el lugar de su maestro Johannes von Gmunden en la Dirección de la Universidad de Matemática de Viena. J. Muller de Konigsburgo vino a reunirse con su maestro Purbach a fin de observar juntos el Cielo. Trabajando en común fueron llamados a Roma para un trabajo importante (traducción del manuscrito griego “El Almageste”). Inútil es decir que ese Tolomeo en el texto original les interesaba en sumo grado, pero apenas habían aceptado, Purbach murió, antes de haber podido siquiera comenzar el trabajo. Regiomontanus tuvo derecho a toda la herencia de su maestro y recogió de ese modo las notas, los aparatos y se fue a Roma a hacer el famoso trabajo. Viajó después a Venecia, a Padua, etc... y al fin, a Viena, cuando el rey de Hungría (Matías Corvinus) lo llamó para establecer nuevas Tablas astronómicas. Recibió una hospitalidad principesca y pudo trabajar con toda comodidad fabricando también instrumentos de observación y convirtiéndose en el Consejero y Astrólogo del Rey.

Más tarde vino a instalarse en Nuremberg, donde construyó su observatorio y montó su propia imprenta así como su propio taller de instrumentos astronómicos. Sus obras tuvieron mucho éxito y sus “efemérides” tuvieron ecos cerca del Papa Sixto IV quien le pidió ir a Roma para reformar el calendario; desgraciadamente, Regiomontanus murió (el 6 de Julio de 1476) sin haber podido comenzar su trabajo (tenía apenas 40 años).

E. B. C. –Lección II Pág. 2

Claudio Tolomeo, el astrónomo griego, nació en Tolomaeus (Alto Egipto) en el siglo II. Él consideraba a la Tierra como el centro del mundo (al menos en esos trabajos, lo cual era quizás una consideración en el sentido de la facilidad de sus enunciados, pero quizás también tenía el conocimiento del movimiento heliocéntrico).

Platón enseñaba la rotación cotidiana de la Tierra y Plutarco confirma que Platón no consideraba a la Tierra como centro del Todo, dando ese lugar a un astro mejor... Platón es quizás por consiguiente, el primero que ha manifestado claramente la existencia del sistema heliocéntrico. Un siglo más tarde, Aristarco de Samos retomó esa idea de Platón es de allí que Copérnico, mucho más tarde, tomó su experiencia. Los escritos de Aristarco de Samos se han perdido, pero las pruebas de esa frase de Plutarco es completada todavía por una citación de Arquímedes: “Aristarco expone en principio que la Tierra gira alrededor del Sol, tomándolo como centro”.

En “El Hombre en su persecución del Tiempo” (pag. 82), Helga Pohl, escribe: “Cuando los cristianos empezaron a establecerse por todas partes, la acumulación de conocimientos científicos en el Museion les molestaba considerablemente. Y un día, la Biblioteca de Alejandría quemóse de arriba abajo. El Arzobispo Teodosio, con una banda de fanáticos hacía su obra... Y cuando la sabia Hypatia (1) que ocupaba la cátedra de matemáticas, fue torturada y llevada a la muerte bajo la orden el Patriarca

(1) Hypatia: filósofa y matemática griega, nacida en Alejandría (370–415), hija de Theón de Alejandría.

-287-

Cirillus, los sabios que habían ejercido hasta ese día sus funciones en Alejandría, fugaron en todas las direcciones y el lugar donde florecía la Ciencia se convirtió entonces en un desierto...”.

Es flagrante que todos aquellos que han venido a presentarse en nombre del progreso y con la misión de preparar a los pueblos, hablasen de un mensaje de reeducación del mundo al mismo tiempo que destruían las pruebas del Saber (César, él solo, destruyó 500.000 rollos de papiros).

Alejandría era una gran plancha girante que reunía toda Babilonia, Egipto y Grecia. El “Serapeion” era la biblioteca más grande del mundo, y el “Museion”, el centro del más grande Saber.

Erastóstenes, ese Espíritu Universal, era el Director de la Biblioteca. En el Museion, Euclides trabajaba su geometría y Arquímedes su esfera (ese globo celeste movido hidráulicamente mostrando los movimientos de los planetas). Es en Alejandría que Eratóstenes fundó la geografía científica; Hiparco (de Nicea), la astronomía científica; Herófilos, la medicina científica, Erasistrato continuó sus trabajos poniendo, de una manera general, la medida del tiempo al servicio de la medicina.

Propósitos Psicológicos Volumen III Tomo XVIII Dr. Serge Raynaud de la Ferrière.

Versión de su Discípulo Modelo el Dr. David Ferriz Olivares. Páginas: 285 a 287

Así, las cuatro grandes fechas que marcan las estaciones (Primavera, Verano, Otoño e Invierno) que están caracterizadas por la entrada del Sol en los signos cardinales, Cordero, Cangrejo, Balanza y Capricornio, no pueden más ser admitidas científicamente como siendo el 21 de Marzo, 22 de Junio, 21 de Septiembre y 22 de Diciembre.

-312-

Esta consideración había sido aceptada ya en otra ocasión; es así que el 22 de Diciembre, fecha tan importante en el signo del Zodiaco (cero grados del signo Macho Cabrío) sirve para señalar no solamente el solsticio de Invierno, sino el punto culminante, como la cima del Zodiaco, parece estar predestinada a simbolizar el nacimiento del Cristo Jesús. En efecto, ese “Zenit” zodiacal, el emblema de la Cruz, presenta su cabeza cuyo pie estaría en el punto que caracteriza el solsticio de Verano (cero grados del signo del Cangrejo) y los brazos que reposan sobre los puntos marcados por los equinoccios de Primavera (cero grados del Cordero) y del Otoño (cero grados de la Balanza). El Gran Mesías tan esperado no podía nacer sino con una tal posición solar, iluminando el mundo zodiacal como su Palabra habría de traer la Luz a los Hombres.

No obstante, esa célebre natividad no podía ser una fecha fija puesto que ella simbolizaba tanto el nacimiento de un Mesías para los hombres, como una llamada al Cristo Cósmico; por ello, la festividad a respetar

E. B. C. –Lección II Pág. 3

fue sobre todo la entrada del Sol en el signo de Capricornio (Macho Cabrío). Ahora bien, si en aquella época el Sol se presentaba en el grado cero del signo del Macho Cabrío, el 22 de Diciembre, setenta y dos años más tarde, se trataba del 23 de Diciembre; ciento cuarenta y cuatro años más tarde, el Sol no alcanzaba ese punto del solsticio sino el 24 de Diciembre y doscientos diez y seis años después de ese gran acontecimiento, el Sol no se presentaría delante de ese “grado crístico” sino el 25 de Diciembre. Así cada 72 años, la fiesta de Navidad era retrasada un día; desgraciadamente la Iglesia de Roma, que había dado ese primer ejemplo de respeto científico en la simbología, creyó en una cierta época que debía “estancarse” sobre la fecha en uso y es desde entonces que toda la cristiandad festeja la ceremonia de navidad en una fecha que de todas maneras se funda en nada preciso.

En efecto, las verdaderas festividades iniciáticas habrían debido respetar esa “Cruz” que se presenta desde siempre en el Zodiaco, pero únicamente observando (no las fechas de los diversos calendarios que son cambiables) los 4 puntos fijos formados por los Ejes: Equinoccios–Solsticios.

-313-

Más ay! desde el tercer siglo, la Iglesia Apostólica romana creía útil ya tomar medidas contra los “Astrólogos” (9). Por otra parte en el año 295, Dioclesiano había adoptado también varias medidas de represión con respecto a los “iniciados”. En su expedición militar para dominar al Egipto sublevado, ordenó tomar los libros de Ciencias Ocultas y quemarlos. La misma idea hizo lanzar una Ley contra los Astrólogos (quedada sin vigor evidentemente), pero que insertada en el Código Justiniano ejerció desde entonces una cierta influencia sobre los Padres y sobre su conducta en lo que concierne a las Ciencias Ocultas (Doctrina Esotérica, Tradición Iniciática, Arte Sagrado, en una palabra la Magia en su sentido de “Magisterio” o Dominio sobre el plano de los Altos Estudios Espirituales: la Verdad Eterna).

(9) Se calificaba así a los matemáticos, a los médicos, a los filósofos y a todos los iniciados que no se conformaban con la teología de la época. Son sin embargo esos mismos “Astrólogos” quienes habían advertido el nacimiento de un Mesías (se sabe que los 3 Magos son el emblema de los 3 Colegios iniciáticos: ellos simbolizan también las 3 Ciencias Sagradas: Astrología, Qabbalah, Magia). En Oriente, los Astrólogos son los encargados desde siempre de advertir la llegada de los Cristos, Avatares y otros Grandes Instructores; los “Budas” son aún así anunciados. En el Tíbet, los “nienches” indican el lugar y la familia en la cual el futuro Dalai–Lama reencarnará.

E. B. C. –Lección II Pág. 4

(2)

No olvidemos nunca que aquello que fue conocido hace millares de años se perdió y se olvidó y ahora es que la ciencia va recuperando sus conocimientos perdidos; nuestros físicos modernos son de hecho brujos, y si bien la radio, el radar, la radioactividad, etc., podrían haber sido calificadas de hechicería hace dos o tres siglos, en cambio ciertamente no asombraría a los Sacerdotes de ON (que los griegos han llamado Heliópolis) o a los Iniciados de hace 20.000 o 30.000 años. Esa magnífica ciencia llamada Guametría deformada en vaga numerología es una prueba de la decadencia científica; así como la pobre “ciencia natural” que nos ha quedado en vez de la síntesis del conocimiento de los seres llamada en aquella época fisiogonía. También está la célebre alquimia que permitió a los incas la manuabilidad del oro, a los egipcios la coloración del cristal, a los chinos el tinturar

-99-

las telas, en los Templos de la Atlántida conocer la electricidad, etc., y que se ha transformado en la “química” de los tiempos modernos que se pierde en la fabricación de productos para inficionar la tierra, deteriorando nuestros productos alimenticios y teniendo como consecuencia las muertes prematuras, sin hablar de los “bellos inventos” para aniquilar las muchedumbres más rápidamente con las máquinas de guerra siempre listas a ser empleadas “con un buen motivo”.

Se le tiene admiración al célebre zodíaco de Tentira (escrito a veces Denderah) o al famoso calendario azteca, pero, no precisamente por comprender (realizar) el completo conocimiento de sus autores, pues no se trataba para los astrólogos de la antigüedad de “predicciones del porvenir” (que no era más que una pequeña sección comprendida por los pequeños profetas), sino que el título de astrólogo implicaba los conocimientos de la astronomía, de la medicina, de la alquimia, de la filosofía, etc.... La parte esotérica de la ciencia astrológica es la base de todas las religiones, y así se trate de las 12 tribus de Israel (en relación con los 12 signos del Zodíaco), o de las 12 puertas de la nueva Jerusalem, o de los 12 hijos de Jacob, o de los 12 Apóstoles de Jesús (quien tuvo 72 instructores con relación a los 72 semidecanos del Zodíaco y 360 afiliados simbolizando los 360 grados del círculo zodiacal), por todas partes se encuentran los valores correspondientes a los 24 medios signos, a los 7 planetas o a los 4 signos fijos (Toro-León-Aguila-Aguador), como están tan claramente mencionados en el Apocalipsis IV, Vers. 4, 5, 6 y 7 o en el libro de Ezequiel I, Vers. 5 y 10.

En el mundo occidental la astrología fue preservada naturalmente por las autoridades religiosas; los Papas, los cardenales, los prelados, la predicaron y enseñaron hasta la Edad Media, época en la que se produjo una decadencia y parece que desde entonces la astrología ya no fue muy bien comprendida.

La Francmasonería tiene por objeto en particular el estudio de las ciencias (48) y desde su primer grado la iniciación lleva al conocimiento de los astros como ciencia y simbolismo.

Además del General Albert Pick a quien yo considero como el iluminador de la masonería americana, se ha distinguido Franck C. Higgins, grado 32, Past-Master de New York, por sus artículos sobre “El Zodíaco y la Francmasonería”, y él está entre aquellos que se han mostrado como verdaderos M.?. M.?., como Stanislas de Gaeita, Eliphas Levi, Jean Marie Ragon, etc.

Higgins, en el Ancient Craft Masonery, art.VI, escribe que: “La doctrina secreta de Egipto fue el culto al universal Jehová fundado pura y simplemente sobre las partes avanzadas de las Ciencias básicas del Mundo Antiguo, y, en particular, de la astrología, de la geometría y de las matemáticas, y lo que es más increíble para nosotros y que es, sin embargo, la auténtica ver

(48) Según el Manual de la Francmasonería, la definición de la Masonería es: “Institución filantrópica, filosófica y progresiva que tiene por objeto el ejercicio de la beneficencia, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes así como la practica de todas las virtudes”.

-100-

dad: sobre los más altos conocimientos en química, óptica, cirugía

E. B. C. –Lección II Pág. 5

y ciencias físicas, siendo obvio mencionar la arquitectura, que en ninguna parte del mundo en ningún período hasta nuestros días, estuvo tan desarrollada como en Egipto”.

Este autor llega más lejos y con igual insistencia en lo que respecta a los conocimientos antiguos que es preciso recuperar: “La base apropiada para el estudio científico de la Egiptología no está aún plenamente aceptada por millares de científicos, pero la insistencia masónica ha previsto siempre que Egipto fue el país de mayor desarrollo de la Francmasoneria y que en sus caracteres pictóricos de los cofres para momias o en sus columnas esculpidas, tienen temas muy importantes que guardaban escondidos bajo los espléndidos camouflages de sus pomposas ceremonias y de sus suntuosos establecimientos sacerdotales”.

El S.?.P.?.D.?.R.?.S.?. Franck Higgins deja traslucir en sus textos un alto saber de esoterismo en general y de iniciación masónica en particular. El expone especialmente la división del Zodíaco en relación con los misterios egipcios así como el ojo de Horus comparable a aquel del triángulo vigilando a los Templos.

El Poderoso Ojo-que-todo-lo-ve de la Masonería es derivado del Ojo de Assur de los babilonios, el cual tenía las pestañas repartidas en tres grupos (de 3, 4 y 5 pestañas) lo que ha dado nacimiento al símbolo del triángulo, del cual veremos más adelante su uso. Utchat, el Ojo de Horus, puede asimilarse también a aquellos símbolos de la visión todopoderosa, es decir, de la fuente inmediata de la existencia caracterizada por el Sol demostrando el infalible canon del tiempo, del espacio y del número representado por el célebre triángulo.

“Yug, Yoga, Yoghismo”- Dr. Serge Raynaud de la Ferrière

Versión Dr. David Ferriz Olivares (Págs. 99,100, 101)

E. B. C. –Lección II Pág. 6

(3)

Sobre Astrología

La Misión Aquarius enseña astrología con el propósito de dar a conocer la historia de la humanidad en su proceso evolutivo, cosa que no tiene nada en común con la horoscopía.

Se trata aquí de la Astrología Religiosa, ejemplificada por los Magos, adoradores de Jesús (que personificaban la Astrología, la Magia y las Ciencias Ocultas). Además debemos citar algunos astrólogos, como Aristóteles, Galeno, Plutarco, Pitágoras, Tycho Brahe, Kepler, Santo Tomás de Aquino, Roberto Fludd, o acudir a nombres que aclaran mejor la seriedad de la astrología, ya que sus representantes pertenecen al mundo religioso, como el Abate de Sigonce, bibliotecario del Cardenal Richelieu, quien se consagró a ella. En todo caso sería suficiente ver los prefacios de San Juan Jerónimo, ordenados por los Papas Sixto V y Clemente III; no obstante, seguiremos mencionando todavía a los prelados San Denis, San Cesáreo, San Malaquías, Obispo de Ptolomeos, Sinesius, Nicephoro, Obispo de Constantinopla, Alberto Magno (canonizado en 1934), demostrando de esta manera que precisamente en nuestros días no se debe condenar a los autores profanos de la ciencia de los astros.

Igualmente hay que exponer los nombres del Obispo de Ratisbona, mejor conocido entre los astrólogos con el pseudónimo de Regiomontanus, el Obispo de Freissing, Leopoldo d’Autriche, el Cardenal d’Ailly, los Cardenales Cusa, Cajetán, Ingegnevi, Bernard de la Mirandole, Obispo de Caserte, etc.

Por lo tanto, uno no se puede sentir deshonrado de estudiar astrología, después del ejemplo de los dominicos Sovanarola, Campanella, los franciscanos R. Lulio y R. Bacon, el benedictino Trythme, los jesuitas Kircher, Postel, Torreblanca, de Villapaude, Canón de Florencia, Firín, Pierre Bungo, Cardenal Jerónimo Cardán (médico de San Ch. Borromee), A. Sicler (médico de C. de Neuville), el Arzobispo de Lyons, etc., y así hay muchos más que podrían mencionarse.

Propiamente desde el punto de vista de lo individual la astrología no incluye en absoluto ningún determinismo; nos indica solamente los esfuerzos indispensables para nuestra evolución y aquella parte del libre albedrío que se nos concede, a fin de poder vivificar nuestra energía y dirigirla mediante el conocimiento tanto de los periodos favorables, como de nuestras capacidades y posibilidades.

Dios es Omnipresente y esto nos obliga a estudiar Su Presencia, tanto en lo infinitamente grande, como en lo infinitamente pequeño. El cielo es un gran libro, abierto por el amor de Dios a la inteligencia del hombre.

“Los Grandes Mensajes -Dr. Serge Raynaud de la Ferrière.

Versión Dr. David Ferriz Olivares (Pág. 348 Ed. Bogotá. 448 Ed. Diana)

E. B. C. –Lección II Pág. 7

LA HISTORIA

(4)

La Astrología domina la historia de las civilizaciones. Venerada en el transcurso de los siglos por los más grandes genios, filósofos, sabios, teólogos; renegada oficialmente desde hace tres siglos, nos sitúa ante un gran problema de la vida del espíritu: ¿Es una gran ilusión de la Humanidad o un progreso para la ciencia admitida?

Es costumbre ocultar nuestra ignorancia del lejano pasado de la astrología bajo el mismo cliché impregnado del misterio de la creación: “Su origen se pierde en la noche de los tiempos”. Una vez más hemos de echar mano del consabido cliché, pero también podemos remontarnos a muy lejos en busca de .....

LAS PRIMERAS HUELLAS

Es imposible en el estado actual de nuestros conocimientos determinar de modo preciso la época en que nació la astrología. Los primeros documentos importantes que poseemos nos enseñan las observaciones de los astrólogos caldeos, caldeo-asirios y babilonios durante el primer milenio antes de nuestra Era de Piscis y probablemente ya con anterioridad.

Uno de estos textos fue hallado entre los millares de tablillas de ladrillo cocido, escritas con caracteres cuneiformes, procedentes de las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive. Estas tablillas son conservadas en el British Museum.

Otras tablillas halladas en la biblioteca del templo de Nipur, al sudeste de Babilonia, contienen documentos entre los años 3000 y 450 antes de nuestra Era de Piscis.

En cuanto a la primera obra de Astrología que conocemos, data de la época de Sargón de Agade (alrededor de 2750 a. de J. C.), contiene una compilación de acontecimientos señalados según los eclipses del sol.

356 a. C. los caldeos afirmaban que su astrología databa de 4730 años.

En aquella época lejana, encontramos la astrología íntimamente ligada a la mitología y asociada a un culto astral.

Así seguirá hasta la civilización helénica.

Se han dado las más diversas interpretaciones acerca de esta conjunción astrología - mitología.

También le vemos asociada en los tiempos antiguos con la religión.

Cada civilización tendrá su mitología y su religión astral, y la astrología será simultáneamente una ciencia, una poesía y un culto.

EN CALDEA

Cuna de la astrología.

Viendo los hombres, el enlace entre los grandes hechos relativos a la caza, pesca, migraciones, agricultura, navegación y lo que ocurre arriba, la marcha del sol y de los demás astros, establecieron relaciones más intimas entre los acontecimientos del medio cósmico y los del medio terrestre. Así se edificó un sistema de ideas acerca de las relaciones existentes entre el curso de los astros y el crecimiento de las plantas, entre las leyes que regulan la vida de la naturaleza y del universo, y las que regulan la vida de la humanidad.

El principio de la astronomía caldea va ligado a la idea de la regularidad de fenómenos, por tanto a la noción de ley; esta regularidad es medible y ligada a una posibilidad de previsión, mediante el cálculo, dentro de un orden astronómico natural, agrario y humano.

Esta astrología hace aparecer una astronomía ya científica, una religión astral, de carácter mitológico, y una adivinación supersticiosa.

Se da a los astros un culto oficial, considerándolos como reguladores divinos. Los planetas encarnan divinidades, intérpretes de genios benéficos o maléficos.

Todas las ciudades de Caldea y de Siria tenían su observatorio, en forma de torre o pirámide de pisos, generalmente anexa a templos o palacios,

E. B. C. –Lección II Pág. 8

donde estaban los doctores de los colegios sacerdotales.

Todos los actos importantes de la vida estaban subordinados a los oráculos e interpretaciones astrológicas.

Entre los temas astrológicos más antiguos que se conservan señalamos el que hizo levantar Asurbanipal en ocasión de una guerra que emprendió contra Teumán, rey de Susiana.

El astrólogo caldeo más reputado fue el historiador Beroce , contemporáneo de Alejandro, que fue sacerdote de Bel en Babilonia.

Desde Caldea, la astrología se propaga a Persia, India, China, Arabia, Egipto y Grecia.

EN EGIPTO

Cultivada tardíamente, pero tuvo un ambiente religioso, mítico. Es original de la astronomía egipcia su carácter estelar y el ir ligada a la crecida del Nilo: comienzo de la crecida del Nilo, solsticio de verano, elevación helíaca de Sirio.

La creencia egipcia en el destino y el culto de los dioses astrales debían conducir a la astrología individual, al horóscopo de nacimiento. Vestigios de semejantes trabajos pueden encontrarse en Egipto 500 años antes de C., mientras que horóscopos semejantes no se hallan en Babilonia hasta 250 años A. C. (Kugler).

Los egipcios nos han dejado gran número de documentos, entre los cuales figura el zodíaco de Denderah. Un papiro del British Museum representa los fragmentos de un calendario astrológico redactado bajo la XIX dinastía, ordenando los días fastos y nefastos del año; son los famosos “días egipcios” pero estos presagios se inspiraban tanto en la leyenda y los relatos mitológicos como en los movimientos de los astros.

La astrología quedó reservada a los sacerdotes; Manetón, historiador y sumo sacerdote de Heliópolis, fue el más conocido de sus representantes.

EN CHINA

Los chinos introdujeron el zodíaco lunar, adaptado a una astronomía ecuatorial y no eclíptica, y su astrología, nacida de la unión de la astronomía, de la agricultura, del calendario y de la ley, se convirtió en la base de un orden social: el culto imperial del cielo. La idea central de toda la organización imperial china desde los primeros Tcheou es la de que el emperador es el único hombre encargado de trasladar a la vida social y moral de los hombres el orden invariable de los movimientos celestes; es el Hijo del Cielo.

El orden del cielo era también el destino del Imperio y el de cada individuo. Mediante la ritual regularidad de sus movimientos, los hombres debían imitar la inmutabilidad de los movimientos celestes. La base del edificio social era el culto imperial del cielo, por el que la sociedad humana se armonizaba con el orden celeste.

Una concepción semejante reina todavía en ciertos lugares de Asia y particularmente en Indochina, donde el jefe del Estado, reconocido por el pueblo, está investido de un “mandato del cielo” y asume los destinos de su país en razón de la relación entre el macrocosmos y el microcosmos.

EN INDIA

La astrología constituye una de las raíces de las principales filosofías, tanto del Sankya, como del Vaiceshika, del Jainismo y del budismo, con su doble tendencia a admitir una vida de la naturaleza y una ley de necesidad que impone a todos los fenómenos un ritmo fatal. Aparecen también concepciones astrológicas en el Yoga y en varios pasajes de los Upanishands. Al igual que la idea de filantropía de los estoicos en Grecia, la aparición en la India y en China de la idea del amor universal esta ligada históricamente a la expansión de la idea de la ley astronómica universal encadenando los acontecimientos celestes y terrestres en un universo total mediante relaciones válidas para todos los espíritus.

Entre los HEBREOS

En cambio, la astrología se consideró de esencia demoníaca, y los profetas se manifestaron enérgicamente en contra de los judíos que la practicaban. Sin embargo fueron muchos los cabalistas judíos adheridos a su doctrina.

En TÍBET

El Lama astrólogo, hacía estudio comparando dos horóscopos.

E. B. C. –Lección II Pág. 9

El Monoteísmo Islámico

Fue contrario a la astrología, pero acabó por adquirir también entre los árabes un considerable impulso. La Biblioteca Nacional y el British Museum guardan una considerable cantidad de obras manuscritas en lengua árabe relacionadas con este conocimiento.

Encontramos igualmente vestigios de la astrología en la AMÉRICA PRECOLOMBINA, en particular entre los Mayas y Aztecas.

Parece, pues, claro que toda la vida de las civilizaciones antiguas ha estado dominada por la idea astrológica. En todos los continentes las leyes del cielo presiden la ordenación de la vida terrestre. Los imperios se organizan en armonía con las divisiones del cielo, de modo que su estructura social refleje el orden cósmico. En todas partes los templos y los altares son una imagen del cosmos, y en Méjico, al igual que en China, en Caldea y en Indochina (Templo de Angkor) encontramos la pirámide de siete terraplenes planetarios, orientada hacia los cuatro puntos cardinales, desde la que los astrólogos observaban los astros. El calendario no es sólo natural, sino también político. Los ritos sociales forman parte de las leyes que el cielo impone a la naturaleza entera. Lo mismo sucede con las creencias y las costumbres. La religiones: maniqueísmo, mazdeísmo, taoísmo, principalmente, pero también el budismo, el confusionismo y el mismo cristianismo, toman raíces en el pensamiento astrológico. Puede incluso adelantarse que la astrología se confunde, al menos en cierto estadio, con el esoterismo religioso de todas las antiguas civilizaciones, a la vez que constituye el pensamiento vivo de aquellas lejanas sociedades.

EN GRECIA

Gozó de un gran auge. Pitágoras: iniciado en Babilonia y en Menfis, contribuyó a su difusión y edificó toda una filosofía sobre la armonía de las esferas.

El Padre de la Medicina, Hipócrates: precisó la acción de los astros en la producción de las enfermedades, y fundó su doctrina de los “días críticos”, basada en las fases de la Luna. Galeno: afirmará la importancia del factor astral en patología. Platón: se dejó penetrar por el pensamiento astrológico en su concepción del mundo, y Aristóteles: lo apoyó con su autoridad: “Este mundo esta ligado necesariamente a los movimientos del mundo superior. Toda potencia, en nuestro mundo, está gobernada por estos movimientos”.

Plotino: pasará a la Historia como uno de los teóricos más grandes de la astrología, y Porfirio: dará su nombre a un sistema de división astrológica del cielo. De un modo general podemos afirmar que pitagóricos, platónicos, estoicos en especial, neopitagóricos y neoplatónicos afirman filosóficamente la posición de la astrología. Hiparco: el grande entre los grandes de la astronomía griega, creía firmemente en el “parentesco de los astros con el hombre, y que nuestras almas son parte del cielo”. El lugar de honor recae en Claudio Ptolomeo: (siglo II), que reinó sobre la astronomía hasta la época de Copérnico; su “Tetrabiblos” es una compilación de todo el saber astrológico de su tiempo; esta discutida enciclopedia había de ser traducida a todos los idiomas y serviría de programa a los astrólogos durante quince siglos. Dio impulso fundamentalmente a la astrología europea.

La religión astral helénica concibió unas entidades espirituales perfectas e inmortales, a la que están ligadas una cosmogonía de profundo pensamiento y una doctrina de correspondencias (doctrina de la simpatía universal, de la unidad del cosmos y de la interdependencia de todas las partes de este vasto conjunto) que constituyen, aún hoy, los fundamentos de la astrología

La influencia astrológica ha señalado con su sello la tragedia de Esquilo, de Sófocles y de Eurípides. Ha inspirado la obra de Homero.

La arquitectura y la escultura han sido ejecutadas bajo el signo de la mitología y del culto astral. El valor simbólico de la astrología figura detrás de los santuarios y templos: Zeus, Poseidón, Hades ... las obras maestras ilustran las divinidades astrales, que no son más que los prototipos humanos de todos los tiempos. El sueño astro-mítico de los orígenes, engendra aquí las más prestigiosas creaciones del arte y de la cultura.

E. B. C. –Lección II Pág. 10

EN ROMA

Por largo tiempo la astrología fue una astrología natural, encargada de prever el tiempo y los fenómenos de la naturaleza. Se extendió después para llegar a ser una astrología de Estado, dedicada a la previsión de los acontecimientos políticos, guerras, paz, epidemias, hambres y hechos que afectasen a la persona de los soberanos.

Vino a continuación el reinado de la astrología individual “genetlíaca”, que tubo por objeto efectuar el horóscopo de cada individuo. Esta democratización se realizó particularmente en Grecia. Bajo el Imperio Romano los astrólogos degeneraron y no aparecen ya, sino como charlatanes. Sin embargo Varrón y Figulus: pusieron al alcance del público las reglas de la ciencia, de los que se llamaban entonces los matemáticos. En sus “Geórgicas”, verdadero almanaque astrológico, Virgilio pone su poesía al servicio de la astrología natural. Manilio canta en su “Astronomicón” las bellezas del cielo y celebra la astrología como una revelación divina. Séneca le consagra una parte de sus “Cuestiones Naturales y cree en la influencia de los astros en nuestros destinos. Pero el astrólogo latino más importante fue Firmicus Maternus; (siglo IV), escribió 8 libros sobre astronomía y astrología; compilador de las obras orientales, egipcias y griegas, constituirá el puente entre Ptolomeo y la astrología occidental del siglo XVI. Cicerón: negó la astrología y fue su adversario.

Las grandes familias romanas y los emperadores tenían, en su mayor parte, su propio astrólogo titular. Los César utilizaron también astrólogos, pero no se privaron tampoco de perseguirlos. Al fin de su reinado, Augusto la prohibió y Diocleciano condenó su ejercicio.

LOS ÁRABES

En la Edad Media la astronomía y la astrología estaban abandonadas en Europa, los judíos y los árabes fueron los depositarios de los procedimientos de adivinación. No obstante, la escuela de Salerno dio un esplendor sin procedentes a la astrología médica. El gran Albategnius, el más famoso de los astrólogos árabes, redacta un “Tratado de las ventajas de la Astrología” y funda un sistema de división astrológica de la esfera terrestre. Varios otros astrónomos y filósofos, escriben y exponen diversos métodos técnicos.

Pero la astronomía y la astrología no progresan durante este periodo (siglos IX - XII); incluso se hundirá en recetas mágicas y en superstición.

LA IGLESIA

La astrología no ha dejado de preocupar a la Iglesia y a sus representantes. El cristianismo queda marcado por ella desde su nacimiento.

San Dionisio Areopagita: primer obispo de Atenas, y San Cesáreo admiten la astrología; San Jerónimo: “Me callo sobre los filósofos, los astrónomos, los astrólogos, cuya ciencia, muy útil a los hombres, se afirma por el dogma, se explica por el método y se justifica por la experiencia”.

San Agustín ha consagrado a la astrología unas 30 páginas de sus “Confesiones” (libros IV y VII) y de “La Ciudad de Dios” (libro V); creyó en ella durante su juventud y luego la combatió, no obstante deja prudentemente la puerta abierta.

Ciertos concilios colocarán Incluso la astrología entre las ciencias malditas, como la magia y la nigromancia; sin embargo reaparecerá en la predestinación cristiana, como por ejemplo: “La vida es sueno” de Calderón sacerdote católico y autor de obras religiosas.

Alberto Magno volverá a emprender el estudio de la astrología y la hará conocer a Santo Tomás de Aquino gran teólogo de la Iglesia de Occidente, en la “Suma”:

“Las impresiones que producen los cuerpos celestes pueden extenderse indirectamente a las facultades intelectuales y al poder volitivo del mismo modo que éstas están bajo la influencia de las funciones orgánicas. Sin embargo esto se aplica menos a la voluntad que a las facultades de la mente, porque la inteligencia acepta necesariamente una impresión de los sentidos, mientras que la voluntad no sigue necesariamente las inclinaciones y los apetitos inferiores”; incluso admite que “el conocimiento de las causas permite hacer previsiones, gracias a la relación natural que liga los efectos a las causas”; añade que, el pronóstico de acontecimientos naturales que deriven de la posición de los astros, no es

E. B. C. –Lección II Pág. 11

adivinación, sino sabiduría y ciencia.

Los papas León III, Silvestre II, Honorio III, Urbano V, amigos y protectores de los astrólogos; y el Concilio de Trento prohibirá la astrología individual, aunque autorizando la astrología natural.

La Iglesia Católica no ha sido nunca adversaria por principio de la astrología, pero se ha reservado, bastante legítimamente, respecto a sus practicantes.

CONQUISTA DEL OCCIDENTE

A partir del siglo XI le está reservada a la astrología una gran prosperidad.

Dante: su “Divina Comedia” es una epopeya cosmológica.

Roger Bacon el “doctor admirable”, la conoce muy bien. Alfonso X rey erudito, aprende este conocimiento de Alcabizio y hace construir las “Tablillas alfonsinas” de doble uso, astronómico y astrológico. Campano: da su nombre a una teoría de la esfera astrológica, y el cardenal Pedro de Ailly se sitúa como gran astrólogo.

Paracelso: médico, astrólogo y alquimista suizo (1490 - 1541), cuyos descubrimientos en Medicina son prodigiosos, el “medico maldito” pretende curar utilizando el simbolismo astrológico; su concepción hermética de la astrología le hace un gran teórico, dentro de la escuela de Plotino, que ejerce una influencia decisiva sobre los astrólogos actuales.

El gran astrónomo Juan Müller: al que se vinculó el rey de Hungría Matías Corvino. Su nombre va asociado a un sistema de división astrológica del cielo. Anunció con más de 3 siglos de anticipación, un gran terror para 1788. Lucas Gauriac: profesor de matemáticas en Ferrara, debió a la astrología el ser obispo, protegido de los papas: Julio II, León X, Clemente VII y Pablo III; Catalina de Médicis le pidió el horóscopo de Enrique II.

Copérnico: estuvo toda su vida ganado para la astrología, según los documentados estudios del profesor L. A. Birkenmejer, de la Universidad de Cracovia.

Jerónimo Cardan: fanático de la astrología. !Se dice incluso que se dejo morir de hambre para justificar el pronóstico de la fecha de su muerte! Miguel de Notredame (llamado Nostradamus, 1503 -1566), es el más célebre de los astrólogos (francés); el profeta inmortalizado por sus “Centurias”, autor de “Almanaque”; Catalina de Médicis lo hizo llamar a su corte y fue médico ordinario del rey.

Calvino es uno de los más encarnizados despreciadores de la astrología. Las obras mas importantes son las de Oger Ferrier y las de Francisco Junctin, superior de la Orden de los Carmelitas, que publicó 2,500 páginas sobre los conocimientos de aquel tiempo.

Carlos V: llamado el “sabio”, fue un admirador de la astrología e hizo edificar para su astrólogo una casa que denominó “Colegio del maestro Gervasio”. Luis XI, tuvo a Galeoti. Luis XIII, fue llamado “el Justo”, porque se hallaba bajo la influencia del signo de la Balanza.

El gran Tycho -Branhe fue un astrólogo convencido. Su curso público de astronomía en Copenhague fue una apología inteligente de este conocimiento, en el que lamentaba encontrar demasiados incrédulos. El emperador Rodolfo II, que interpretaba por si mismo los temas, le hizo llamar a su lado y calcular las “Tablas rodolfinas”, que Képler continuaría. Sin embargo fue más teórico que práctico.

Jean Képler: uno de los mayores genios y uno de los más grandes astrólogos, el creador de la astrología moderna. Combatió siempre la astrología vulgar, depuró la tradición, rechazando datos sospechosos; hizo prevalecer los aspectos planetarios en la interpretación (posición mantenida ahora). Afirmó siempre sus opiniones sobre las cosas que se había molestado en comprobar y terminó por declarar: “veinte años de estudio prácticos han convencido a mi espíritu rebelde de la realidad de la astrología “.

La última gran figura de la astrología es Juan Bautista Morin (1585 -1656), médico y profesor de matemáticas en el Colegio de Francia. Fue después de Képler, el fundador de la astrología moderna y dejó una extensa obra en 26 libros: la “Astrología Gallica”. Erigió el tema de Gustavo Adolfo, rey de Suecia, de Wallenstein; fue consultado por Richelieu, para erigir el horóscopo de Luis XIV; Mazarino le concedió una pensión.

Galileo: mantuvo siempre un interés constante por los problemas astrológicos, sin dedicarse, no obstante, a la práctica de este arte.

E. B. C. –Lección II Pág. 12

A pesar de estas posiciones, no tardó en dibujarse una invencible declinación. A partir del siglo XVII la astrología ya no encontrará la adhesión más o menos generalizada de los sabios, y los astrólogos se hallarán aislados y cada vez más raros, siendo objeto de numerosos ataques. Newton declara, al matricularse en Cambridge, que quiere estudiar matemáticas a fin de ver qué hay de fundado en la astrología. Ignoramos el resultado de este examen, pero sabemos que jamás publicó nada en contra de ella.

En cuanto a Leibniz, considerará a la astrología como una simple ilusión, sus declaraciones y las de J.- D. Cassini, a final del siglo XVII, aportan el signo más evidente de esta decadencia; Cassini declara que solamente la astronomía merece interés; mientras tanto es un partidario secreto de la astrología.

Bode, que dirigió durante 50 años el Observatorio de Berlín, se ocupó de la cuestión hasta el punto de traducir y comentar la importante obra astrológica de Ptolomeo.

Otra forma de declinación va ligada a lo que se podrá llamar la mundanización de la astrología, en manos de personajes más o menos charlatanescos.

De todos modos no pierde enteramente sus derechos, puesto que en el Siglo XIX vemos al gran Goethe proclamar su fe en la ciencia de los astros.

(“Poesía y Verdad”, Cáp. I).

Nadie podría decir mejor que Balzac: “La astrología es una ciencia inmensa que ha reinado sobre las mayores inteligencias”.

LA CONDENACIÓN

Tiene sus raíces en la condenación del sistema geocéntrico de Ptolomeo, del cual es una aplicación la carta del cielo astrológico. Copérnico (1473-1543): sistema heliocéntrico; Képler (1571- 1630): enuncia sus dos primeras leyes; Galileo (1564- 1642): apunta su primer anteojo hacia el firmamento. Es satisfactorio constar que las convicciones astrológicas de estos autores no se debilitaron en absoluto. Ya Pitágoras (Siglo VI a. C.): que introdujo la astrología en Grecia, enseñaba la esfericidad de la Tierra y la del Sol, que los planetas giraban alrededor de éste último, que las estrellas son otros tantos soles... Estas consideraciones astronómicas “heliocéntricas” no modificaron para nada la teoría astrológica. Si deseamos estudiar la relación del medio cósmico sobre nosotros los terrestres, es preciso que consideremos la configuración del sistema solar según la perspectiva geocéntrica. Sólo un desconocimiento profundo de la astrología pudo hacer que sus fundamentos se declararan falsos por el hecho de que reposa en una concepción astronómica errónea. Esta falsa interpretación debe ser atribuida a todo un movimiento de opinión. Si tuvo tan gran resonancia que perduró hasta el siglo XX, es por que respondía a una actitud general del pensamiento científico, con tendencia a una conquista extrovertida del mundo.

Todo se junta. Con ocasión de los envenenamientos de la famosa Brinvilliers, algunos astrólogos fueron sospechosos y no escaparon a una pena solicitada por el severísimo La Reynie, (célebre lugarteniente de la policía real), y a los terribles arrestos y suplicios de la llamada Cámara Ardiente.

El gran golpe se da en 1666, en que Colbert funda la Academia de las Ciencias, prohíbe expresamente a los astrónomos ocuparse de astrología, se efectúa la ruptura, la astrología es abandonada, renegada, pero sin que se haya hecho su proceso científico. Cada historia de la astronomía esta llena de reproches, de críticas, de burlas, en todo lo que se refiere a los astrónomos - astrólogos. Cada astrónomo dirá el mayor mal de la Astrología, pero ninguno buscará jamás verificarla, cosa que sólo puede hacerse mediante estadísticas. La inhumación de la Astrología ha tenido, pues, lugar, bajo el signo del cartesianismo científico y filosófico. El mismo Descartes, es por lo demás, el símbolo de este cambio; admitió durante cierto tiempo la verosimilitud de la hipótesis astrológica, pero en su “Discurso del Método”, la condenación es formal.

El ataque es general. Es La Fontaine quien nos da una imagen ingenua del astrólogo.

Moliere: la emprende con los médicos, boticarios y astrólogos y “lectores de horóscopos quienes, por sus predicciones engañosas se aprovechan de la vanidad y de la ambición de los espíritus inocentemente crédulos” (El amor que cura).

E. B. C. –Lección II Pág. 13

En el siglo de las luces, el combate es decisivo, la exterminación radical.

Diderot dice lo que piensa de la astrología en “La Enciclopedia”, en el artículo “Caldeos”. Pero su conclusión no queda menos matizada, a juzgar por este texto relativo a la palabra “astrólogos”.

Pero el adversario más tenaz fue Voltaire, quien, en este dominio como en muchos otros, se mostró sarcástico; (“Diccionario filosófico”).

Comte sólo hablará de las “atrayentes quimeras de la astrología”, sin hacer de ellas un examen verdaderamente positivo.

Lalande declara: “He hecho observar, hablando de la astrología, cuanto debía satisfacernos el haber perfeccionado la astronomía hasta librar a los hombres de esta miserable imbecilidad de la que fueron tanto tiempo juguetes” ... (“Astronomía”, t, I, pref.).

Para Baylli: “es la enfermedad más larga que ha afligido a la razón humana”.... (“Historia de Astronomía antigua”).

Arago: “La astronomía ha disipado mil prejuicios. Ha cambiado y reducido a la nada a la astrología judicial, he incluso a la astrología natural”.... etc.

Sin embargo, es preciso rendirse a la evidencia: La astrología no ha muerto.

EL RENACIMIENTO

Es un hecho que la Astrología esta en pleno renacimiento; goza del favor y del interés del público, y gana cada vez más terreno. “El fenómeno astrología” es un proceso social que se integra en un proceso histórico más general, en unión con la revolución científica y cultural a la que asistimos desde hace medio siglo. En efecto, en el momento de la exhumación de la astrología, durante los últimos años del siglo pasado, se produce una agitación del espíritu científico. El universo adquiere de improviso nuevas dimensiones, con la extensión desmesurada del dominio de las ciencias.

En este estallido podría muy bien encontrar sitio la astrología; podría precisamente integrarse en el pensamiento científico al lado de las nuevas adquisiciones que le proporcionan armas nuevas e imprevistas, y que, en lugar de volver la espalda a la investigación astrológica, le da una ocasión innegable.

Si los símbolos y los mitos primitivos que animaban a la astrología sólo eran, como corrientemente se cree, errores de juicio, deberían quedar, después de largo tiempo, caídos en el olvido. Sin embargo, sobreviven a través de los tiempos y nacionalidades, porque en ellos yace un sentido profundo que encuentra siempre una resonancia en el mismo corazón del hombre. El historiador y crítico alemán Boll lo ha sentido bien cuando concluye así:

“La astrología está muerta en la medida en que, con medios inadecuados, intentaba ser una ciencia; pero lo que fue antiguamente la causa primera y el sentido de que surgiera de la nada continúa sobreviviendo y reaparecerá siempre en la aspiración indestructible de la naturaleza humana hacia una imagen sintética del mundo y hacia el reposo del alma dentro del cosmos universal”.

Las excavaciones de Egipto, ordenadas por Bonaparte, y que debían conducir al descubrimiento y desciframiento de los jeroglíficos por Champollion y sus sucesores, constituyeron uno de los impulsos decisivos que habían de llevar a reemprender los trabajos astrológicos. Lo mismo que las indagaciones efectuadas en Oriente a mitad del siglo XIX (tablillas de la biblioteca de Nínive). Únicamente en los diez últimos años del siglo pasado se comenzó a examinar estos textos bajo el aspecto filológico e histórico.

Pero el racionalismo de los investigadores no preparados, rehusaron la astrología condenándola a priori, y su renacimiento tiene lugar dentro del cuadro general de una especie de renovación desordenada del ocultismo que, bastante bruscamente, tuvo lugar poco antes del 1900.

A pesar de todo, estudiosos como el abate Nicoullaud, bajo el seudónimo de Fomalhaut, es uno de los primeros en presentar, en 1897, un libro de astrología destinado a la verificación de las enseñanzas de Ptolomeo.

Pero los verdaderos precursores fueron, en Francia, los politécnicos Paul Choisnard (Flambart) y Eugenio Caslant, así como Enrique Selva, y en Alemania Von Kloecker. Buscaron - sobre todo el primero, que es el gran innovador del grupo - verificar y luego demostrar el determinismo astral con

E. B. C. –Lección II Pág. 14

la ayuda de estadísticas.

Esta fase de roturación fue seguida de un periodo de actividad bastante intensa entre las dos guerras.

El principal cambio se sitúa entre 1927 y 1935. La astrología comienza a dar que hablar, la gran prensa se ampara en ella y asistimos al comienzo de los horóscopos cotidianos en los diarios. Aparecen las primeras revistas técnicas de investigadores. Se forman sociedades; es principalmente en Alemania, en Francia y en Bélgica que se aporta el mayor esfuerzo tanto en lo referente a las investigaciones como a las publicaciones; Austria, Holanda, Suiza, incluso Polonia, tendrán su movimiento astrológico activo. En Gran Bretaña: La Logde de Londres, de Charles E. O. Carter; en Estados Unidos: la “American Federation Of Astrologers”; el “Colegio Astrológico de Francia”.

Se establecieron contactos entre los astrólogos y las asociaciones de los diversos países, y tuvieron lugar una serie de congresos internacionales. El primero se celebró en Wiesbaden en 1931.

La obra de los astrólogos serios de entre las dos guerras ha consistido sobre todo en reunir materiales y observaciones, en agrupar los elementos esparcidos a fin de empezar a redondear la unidad de su cuerpo de doctrina. El esfuerzo se ha orientado en direcciones diversas: estadísticas de control y de encuesta (Choisnard, Krafft...), investigaciones históricas y traducciones (H. Selva ...) interpretación general, aplicaciones psicológicas (Dr. R. Allendy...) y médicas, bursátiles y económicas; relaciones entre la religión y la astrología (abate A. Blanchard), etc. La revista “Los cuadernos astrológicos” de A. Volguine, servirá a este esfuerzo a partir de 1937.

La segunda guerra dislocó el movimiento, pero luego fue reemprendido, constituyéndose nuevas sociedades, se editan obras especiales, se organizan reuniones y se dan cursos.

Al margen del esfuerzo desinteresado, el charlatanismo causa el peor mal a este conocimiento.

La renovación no dejo de suscitar ataques del mundo científico, pero si bien la astrología tiene adversarios decididos, encuentra el apoyo de muchos partidarios, simpatizantes y numerosos sabios.

M. Paul Couderc, codirector del observatorio de París ha expuesto su punto de vista en un volumen de la colección “Que se yo” titulado “La Astrología”, esta obra que es un modelo en su genero nos servirá más adelante para refutar las críticas de todas las épocas.

Son muchos, por otra parte, los psicoanalistas, psicólogos, y médicos que la practican; uno de los más representativos es el gran psicólogo C. G. Jung, quien declaro hace algunos años: “Si personas que gozaban de una mediocre instrucción han creído hasta estos últimos años que podían burlarse de la astrología considerándola liquidada desde hace mucho tiempo, esta astrología, remontándose desde las profundidades del alma popular, se presenta hoy de nuevo a las puertas de las universidades que abandonó hace trescientos años”.

Declaraciones favorables de los astrónomos: Ch. Nordmann, del Observatorio de Paris; M. L. Filippoff, del Observatorio de Argelia. Varios profesores de la Sorbona; Alexis Carrel, que había fundado un centro de investigaciones astrológicas en el departamento de biotipología de su Instituto, Jean Cocteau, etc...

En Política

Se sabe que la astrología gozó de una posición privilegiada bajo el régimen del tercer Reich en Alemania.

La astrología evoluciona al margen de las Universidades, que no se ocupan de ella. No obstante, desde hace algunos años, se ha emprendido una tentativa de verificación oficial e imparcial. El profesor Doctor H. Bender, de la Universidad de Fribourg en Alemania, ha fundado un Instituto de investigaciones científicas, al cual esta afiliada la Sociedad de Parapsicología, en colaboración con la Universidad de Fribourg, esta en curso una verificación de los pronósticos y diagnósticos de los astrólogos alemanes. Un Instituto análogo se organiza en el Instituto de Psicología de la Universidad de Utrecht en Holanda, bajo la dirección del profesor J. Van Lender. Actualmente la astrología esta siendo estudiada por científicos de diversas especialidades.

BIBLIOGRAFÍA: “Defensa e Ilustración de la Astrología”- André Barbault.

. Veamos el siguiente capítulo: Click Aqui


"AMS" non profit organization © Derechos mundiales reservados.
Concepto y Programación Web: Eddie Ferreira - New York 2006 - Tel.: (718) 383-6588 - Email